Tiene que ver con el estado y estabilidad de tus finanzas personales y el uso de tus recursos económicos en base a tus necesidades.
Por lo tanto, está vinculado estrechamente con aquellas decisiones y medidas que tomas para que tus gastos e ingresos estén equilibrados.
A continuación, compartimos consejos para controlar tus gastos para que tus finanzas gocen de buena salud.
Poner el foco de atención en tu economía personal, planificándola y con una gestión adecuada de tu dinero, es clave para tener una buena salud financiera.
De la misma forma que vas al médico y evalúa tu salud, con el dinero también hay una serie de ratios, es decir, una relación entre dos magnitudes relacionadas entre sí, que te ayudarán a conocer tu situación financiera actual.
De esta forma podrás tomar las medidas necesarias para optimizarla y planear a futuro. Es importante que identifiques qué puntos puedes mejorar a través de buenos hábitos financieros.
El primero de ellos debe partir de la configuración de un presupuesto.
Por un lado, deberás reflejar tus ingresos recurrentes, por ejemplo, tu nómina. En otro lado, para poder comparar, los gastos.
Observarás que hay algunos que se repiten y no cambian la cuantía en el corto plazo, como los cobros del alquiler o la cuota de la hipoteca, y otros que, en mayor o menor medida, sí pueden hacerlo -como las facturas de la luz, la gasolina, etc-. Tampoco debes olvidar esos gastos hormiga que, a pesar de poder parecer insignificantes (el pago de un café cada mañana) también tienen un efecto en tus finanzas.
Para lograr una buena salud financiera puedes aplicar otros consejos que te permitan controlar tus gastos y ahorrar al mismo tiempo. Uno de los más populares es la regla del 50-30-20, la cual sugiere que destines el 50% de tus ingresos mensuales a necesidades básicas (como la hipoteca, alimentación o los suministros del hogar), el 30% a gastos personales (para tus caprichos y ocio) y el 20% restante es el que debes ahorrar.